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El orbiting o “estoy ahí, pero sin estar contigo” (+ Podcast)

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Está más que claro que las redes sociales han modificado totalmente la forma de relacionarnos. Si bien borra las distancias geográficas, refuerza también el contacto no presencial con los demás: ¿para qué tengo que ir a verte si total podemos chatear? Así, sin darnos cuenta, sobre todo los más jóvenes, hemos asumido inconscientemente nuevas formas de interactuar, al punto de que, en no pocos casos, tener una conversación cara a cara puede ser considerado un gran acto de deferencia. Digo, si llegase a suceder…

Cada vez resulta más común a nuestro alrededor escuchar comentarios como: “No sé qué pasó. Todo iba bien. Me dejó de escribir de la noche a la mañana…”, o “Me dijo que no quería seguir hablando, pero le da me gusta a mis fotos y siempre reacciona a mis historias”. En el mundo digital existe todo un diccionario para referirse a los diferentes comportamientos, sobre todo negativos, confusos y ambiguos, en redes sociales: ghosting, orbiting, benching, curving, whelming, zombieing, etcétera.

“Tan pegadizos como demoledores”, los describe el diario español El País, porque básicamente son las distintas formas que tiene una persona de no seguir dándote la cara por redes sociales cuando no quiere tener más contacto directo contigo, por lo menos en este momento. La más famosa o de la que más se habla es el ghosting. Viene de la palabra ghost que en inglés significa fantasma y consiste en la desaparición total de alguien sin explicaciones ni aparentes motivos. Según un estudio del International Journal of Environmental Research and Public Health, la víctima suele experimentar sentimientos de impotencia y soledad y siente un menor grado de satisfacción con la vida.

Sherry Turkler, profesora de sociología del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en entrevista con el diario norteamericano Huffington Post, dijo que “cuando nos tratan como si pudiéramos ser ignorados, empezamos a pensar que eso está bien y nos tratamos a nosotros mismos como personas que no deben tener sentimientos”.

La mosca que da vueltas, pero no se posa ni se va

Pero si mala es la incertidumbre peor es la ambigüedad. La nueva tendencia en redes sociales es el orbiting. Dice un titular de la BBC: “Como el ghosting pero más cruel…”.

El término lo popularizó la escritora italiana Anno Iovine en 2018 refiriéndose a la conducta de una persona que corta comunicación con otra en el “mundo real”, pero sigue presente a través del “mundo digital” por medio de los me gusta, de comentar fotos, de dar retuits, seguir y dejar de seguir en diferentes plataformas. Precisamente, el verbo orbitar describe un movimiento circunvalatorio alrededor de algo o alguien pero que nunca se acerca.

“El orbiting es mucho más frustrante que el ghosting porque sigue diciendo 'estoy ahí' pero sin estar contigo. Se pretende mantener cierto contacto y vínculo por si en algún momento hay un cambio de opinión y apetece retomar la relación”, comenta un artículo del diario español La Vanguardia.

Explica el mismo material que esta conducta no se limita solo a exparejas o personas con las que tuviste algún interés romántico, se extiende también a otros conocidos con los que se ha creado un distanciamiento.

La pregunta más común es por qué lo hacen. En declaraciones a la BBC, la experta británica en relaciones personales, Persia Lawson, explica que muchos lo hacen para mantener abiertas sus opciones: "Se trata de tener un pie adentro y el otro pie afuera (…) Mantienen la comunicación un tris abierta en caso de que decidan que quieran retomarla otra vez".

Añade que otra razón es que podrían estar sufriendo de FOMO, (fear of missing out) el temor de estar perdiéndose de algo fantástico o interesante que esté pasando en tu vida; e incluso, Lawson añade que algunas personas desconocen que puedes ver quién ha visto tus historias en Instagram o Facebook, aunque esa explicación es menos válida si interactúan directamente con tus publicaciones.

Eduardo Brik, director del Instituto de Formación y Tratamiento en Terapia Familiar Sistémica y Adicciones, en España, amplía que la toxicidad que entraña cualquier relación insana anula la capacidad de elegir libremente entre distintas acciones: “quien percibe el orbiting ante la interrupción de una relación puede sufrir de ansiedad, depresión, confusión y una espera latente ante la expectativa de que, en cualquier momento, se pueda reanudar la relación, dado que la otra persona da señales de vida a través de las redes, pero sin tener una comunicación directa y sin que eso suponga ningún tipo de compromiso”.

Brik, a su vez, sostiene que la persona que orbita sobre la relación a menudo presenta un pronunciado perfil narcisista. El Dr. de La Serna ahonda que “el narcisismo es una característica que se ha potenciado gracias a la exposición de las redes sociales, donde las personas se admiran unas de otras por lo bien que les va, los viajes que hacen o las parejas que tienen, aunque la realidad es bien diferente”.

¿Cómo ahuyentar a los fantasmas?

La psicóloga madrileña Jana Beteré, especializada en la gestión de la ansiedad y la autoestima, hace hincapié en la importancia de la educación sentimental recibida a la hora de manejar este tipo de situaciones.

De ahí el papel fundamental de la autoestima, enfatiza, así como de la crucial necesidad de sincerarse con uno mismo. De lo contrario, la tendencia será la de “conformarme con los gestos de amor que reciba, sin pararme a pensar si eso es lo que yo merezco y quiero recibir”.

El silencio o la ausencia son argumentos sólidos para entender que una persona ya no quiere estar en tu vida y seguir adelante. Aprende a tomar distancia, decir adiós y validar las emociones que generan los distanciamientos, por el motivo que sea. Asimismo, para cerrar ciclos no hace falta buscar las explicaciones que no te dieron.

Coinciden los especialistas en psicología y cuidado de la salud mental que el quid está en poner límites. Si alguien ha decidido cortar la comunicación sin dar explicaciones es mejor que lo haga del todo, sino es muy difícil pasar página y superar la relación. De ser preciso, hay que plantearse la opción de bloquear y dejar de seguir a esa persona.

“Si no es muy pesado o crees que en realidad es sincero al reaccionar a lo que publicas o intuyes que va de buen rollo, no le des muchas más vueltas. (…) De todos modos, otra de las cosas que puedes hacer es desconectar un poco del mundo de las pantallas y recabar tu atención en el presente y las cosas más inmediatas que tienes a tu disposición. Al fin y al cabo, uno puede sentirse más feliz sin necesitar el apoyo, la aprobación y la cercanía digital del otro”, recomienda un artículo del diario español El Confidencial.

Hay a quien le gusta tener una velita a mano por si se va la luz. Si pretende que seas tú, ese sí se merece un buen ghosting de tu parte.

Escucha en audio una experiencia en primera persona de ghosting

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(Colaboración con Canal Caribe)

Se han publicado 3 comentarios



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  • YADiz dijo:

    Muy interesante y cierto el artículo, en mi caso tengo personas que me siguen en las redes y luego las ves por la calle y ni te miran para saludar, es cosa de locos..!!

  • Annalie Jorge Pérez dijo:

    Felicidades, muy buen trabajo. Artículos así, reales y necesarios deben llegar más a los jóvenes en estos tiempos dónde la digitalización se ha convertido en el único modo de relacionarnos, pero aún así, hay que recordar que valemos mucho y no por estar una pantalla en medio cambia, al contrario es cuando más tenemos que valorarnos.

  • Planeta dijo:

    Se aplica aquí al mundo de las redes sociales,pero ese tipo de prácticas son muy comunes también en el mundo real,solo que son más evidentes,porque también las personas acostumbran a "desaparecer",o "dar curva" como se dice en buen Cubano cuando quieren terminar una relación o amistad, sin tener que dar explicaciones.

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María Carla OˊConnor

María Carla OˊConnor

Graduada de Periodismo en 2019. Profesora de la Facultad de Comunicación. Colaboradora de Cubadebate.